Que un Papa dimita de su cargo es algo bastante raro en el curso de la historia. Si quitamos el caso menos conocido de Gregorio XII, la memoria de todos sin duda alguna va a Celestino V, juzgado duramente por Dante como “el que hizo por cobardía el gran rechazo”. Dado que no es tan seguro que Dante se refiriese a Pietro da Morrone (el verdadero nombre de Celestino V), es cierto que, a pesar de su rechazo en 1294, este último fue proclamado santo por la Iglesia, que lo designa como un hombre de gran fe y fortaleza, ejemplo heroico de humildad (que no es poca cosa) y de sentido común.